SÉ QUE SABES QUÉ LO SÉ

             

Os presento a Sally y Anne, son dos amigas que suelen jugar juntas. Hoy Sally ha decidido jugar con su pelota favorita, pero de repente se da cuenta de que necesita ir al baño, de modo que guarda su pelota en su cesta y sale de la habitación de juegos.

Anne aprovecha que Sally no está y saca la pelota de la cesta para esconderla en una caja de cartón que utilizan en sus sesiones lúdicas. ¡A ella siempre le ha gustado muchísimo esa pelota!

Cuando Sally regresa del baño…¿dónde creéis que buscará su pelota? ¿En la cesta donde ella la dejó antes de salir o en la caja dónde Anne la ha escondido?









A todos aquellos que penséis que Sally buscará su pelota en el lugar donde la dejó, en la cesta, ¡felicidades, tenéis teoría de la mente!

            “¿Qué es la teoría de la mente?” Os preguntaréis en vuestra continúa ansia de conocimientos. Pues bien, la Teoría de la Mente es una habilidad que la mayoría de seres humanos poseemos y consiste en “la capacidad de atribuir estados mentales a los demás, y a sí mismo”, (desgraciadamente algunos trastornos impiden que los niños desarrollen estas habilidades, el caso más dramático es el de los autistas). La teoría de la mente nos hace capaces de:


     1-   Distinguir nuestra mente del mundo material, como dos     fenómenos distintos.

2-      Diferenciar nuestros propios pensamientos, creencias…etc, y saber que son nuestros y que están en nuestra mente.

3-      Saber que el resto de personas tienen pensamientos, creencias, deseos…diferentes a los nuestros.


Una prueba de que poseemos Teoría de la Mente es la mentira. El mentir no sería posible si pensáramos que las demás personas poseen los mismos pensamientos que nosotros, ¿de que serviría? Sabrían todo lo que yo sé. Al mentir estamos dando por supuesto que nuestros pensamientos y creencias acerca de lo que sucede en el mundo no tienen porque siempre ser correctos, es decir, lo que pensamos y lo que realmente es no tiene porque coincidir, y ahí radica la esencia de las mentiras. Comprendemos que podemos hacer creer a la gente algo que no es real.

La historia de Sally y Anne puede pareceros extremadamente simple y sencilla. ¡Por supuesto que Sally buscará su pelota en el lugar donde ella la dejó, no puede saber que Anne la ha escondido en otro lugar mientras ella estaba ausente! Tal vez os sorprenderá saber que los niños menores de 4-5 años son incapaces de comprenderlo. Para sus pequeñas mentes Sally buscará la pelota dentro de la caja de cartón porque Anne la ha escondido ahí y ellos lo han visto. Son incapaces de separar el contenido de su mente del contenido de las mentes de los demás, es más, para ellos las mentes de los demás no existen. Viven en un mundo egocéntrico donde todos saben lo que ellos saben.


Tal vez os sorprendáis aún más cuando os diga que la Teoría de la Mente fue descubierta gracias a una chimpancé llamada Sarah. Nuestra amiga Sarah había sido reclutada por Premack y Woodruff para participar en unos experimentos acerca del lenguaje. La casualidad quiso que Sarah fuera la protagonista de uno de los descubrimientos más trascendentes del siglo.



Cuentan que un día uno de los cuidadores de Sarah, tras limpiar su jaula, se dejó un plátano sobre una de las mesas del laboratorio. A Sarah le chiflaban los plátanos. ¡Le volvían loca! De modo que trató de alcanzarlo, pero sin ningún éxito.Cuando poco después Woodruff entró en la estancia Sarah vio su oportunidad y comenzó a señalar el plátano. Woodruff, al darse cuenta de lo que la chimpancé quería, cogió la fruta y se la dio a nuestra amiga peluda.¡Que contenta se puso y con que gusto se lo comió! Woodruff le caía estupendamente bien. Si, señor.

Los dos investigadores, tras este acontecimiento decidieron probar algo. Volvieron a dejar un plátano fuera del alcance de Sarah. Esta vez fue Premack quién entró en la habitación y, como es normal, Sarah señaló el plátano para que se lo diera. El investigador cogió el plátano y Sarah ya casi estaba sintiéndolo en su boca, cuando de pronto…¡Eh! ¿Qué demonios estaba pasando? ¡Premack se estaba comiendo su plátano en vez de dárselo!  Sarah gritó y golpeó los barrotes de su jaula, pero nada…aquel individuo no se apiadó ni un poquito de ella. Que mal le caía el tipo. Muy mal, si señor.






A partir de ese aciago día cada vez que era su amigo Woodruff el que entraba en la habitación Sarah señalaba el plátano sobre la mesa, “¡Eh colega! Esta ahí, está ahí…¡damelo!”. Y como Woodruff se lo daba seguía siendo su mejor amigo en el mundo entero. Premack era otro asunto distinto, Premack no era de fiar, de modo que cada vez que era él quién entraba en la habitación Sarah señalaba lugares donde no estaba el plátano, tratando de engañarle, de que no lo encontrara porque sabía que se lo comería sin contemplaciones.

Sarah solo quería comerse el plátano, no pretendía nada más con sus acciones. Pero sirvieron para  mucho más, sirvieron para que estos dos investigadores acuñaran el término “Teoría de la mente”.




Sarah era consciente de que Premack y Woodruff eran dos personas diferentes, y les atribuía estados mentales e intenciones bien distintas. Mientras que Woodruff tenía la intención de darle el plátano, Premack iba a comérselo él mismo. Sarah también distinguía su propio conocimiento (donde estaba el plátano)  del conocimiento de sus dos cuidadores. Ninguno de los dos sabía donde estaba el plátano, por eso ella lo señalaba para que Woodruff se lo diera y señalaba otros lugares para intentar que Premack no lo encontrara jamás.

Premack, Woodruff y Sarah continuaron trabajando en esta línea, realizaron experimentos que ahondaron más en la capacidad que poseía está chimpancé. Los resultados señalaron a que, efectivamente, los chimpancés poseen Teoría de la Mente.
Y fue a partir de aquí cuando otros investigadores decidieron aplicar estas ideas al ámbito de los seres humanos. ¿Cuándo comienzan los niños a desarrollar la Teoría de la Mente? ¿A que edad son capaces de interpretar la mente de los demás?

La historia de Sally y Anne, es denominada “La tarea de falsa creencia de primer orden”. Con ella se puede detectar en los niños la presencia de Teoría de la mente. Y por experimentos como este hoy en día sabemos que los niños de entre 4 y 5 años de edad son capaces de resolver este tipo de tareas, al igual que nuestros amigos los chimpancés.


Así que, ya sabes, la próxima vez que te cruces con un chimpancé cuidado…él sabe que sabes que lo sabe.




                                                



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