OBEDIENCIA BÁSICA. ¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE?



¿Os habéis planteado alguna vez por qué enseñamos al perro la orden de “sentado”? ¿El “tumbado”? ¿El “quieto”? ¿O a dar la patita? Hay algunos dueños que consideran que esto no tiene ninguna importancia en la vida del perro y que simplemente se utiliza para lucirte delante de los amigos cuando les enseñas como tu mascota da la pata o se hace el muerto o rueda haciendo la croqueta. Lo creáis o no estos ejercicios tienen tanta importancia en la buena relación humano-perro y en bienestar psicológico de nuestro amigo como una alimentación equilibrada y una buena dosis de cariño.

Reforzar la obediencia básica en nuestro perro nos permite por una parte confiar más en él, lo que es uno de los principales pilares para crear un buen vínculo, y por otra parte tener un mayor control en situaciones en que podemos necesitarlo. Por ejemplo, si estamos jugando con él en el parque y ve algo que le llama la atención, que conozca la orden de “quieto” nos permitirá evitar que salga corriendo y sufra un accidente o lo cause. Tener un perro más educado también nos permite hacer cosas con él que no podemos permitirnos con un perro “fuera de control”, así podremos realizar más actividades con nuestra mascota en mayor diversidad de ambientes: de nuevo reforzamos el vínculo.
No sólo esto, si no que conseguir que el perro obedezca unas órdenes básicas nos permitirá controlar comportamientos no deseados sin tener que castigar lo que crea un momento desagradable para can y dueño. ¿Cómo podemos hacer esto? Redirigiendo la conducta: conocer y obedecer ciertas órdenes básicas nos permite darle una alternativa adecuada al perro cuando está haciendo algo que no nos gusta. Así podremos decirle “haz esto y no eso” en vez de decirle “no hagas eso” sin darle ninguna alternativa.  

¿Y qué le aporta al perro hacer algunas de las monerías que le enseñamos? Los perros, como todos los animales incluidos los humanos, necesitan poder predecir el ambiente en el que desarrollan su vida, es decir, necesitan poder prever las consecuencias de sus acciones. Si cada vez que el perro hace una cosa reaccionamos de manera diferente (se sube al sofá y le ragañamos, pero a veces estamos cansados y simplemente le dejamos estar) estamos creando confusión a nuestro amigo y lo ponemos en una situación de incertidumbre en la que nunca sabe qué es lo que va a pasar. ¡Imaginaos el estrés que nos podría causar no saber nunca si vamos a ser recompensados o castigados por un mismo comportamiento! La obediencia básica le da al perro unas pautas sobre lo que esperamos de él y por lo tanto, le permite tener unas herramientas en su relación con el humano, sabe que si hace lo que les estamos pidiendo va a haber premio, ¡y seguro que está dispuesto a sentarse y dar la patita por conseguirlo! En realidad con este tipo de educación estamos consiguiendo establecer las bases de la nuestra relación persona-perro dándonos a ambos la tranquilidad de un ambiente predecible.

La enseñanza de estas órdenes básicas es el principio de las pautas de modificación de conducta para muchos problemas de comportamiento. Y no es para menos, nos ayudan a reducir la ansiedad creando un ambiente predecible y dando al perro una muy buena alternativa de comportamiento que tiene premio. Nos ayudan a controlar la agresividad y la protección de recursos enseñando al perro que tiene una alternativa mucho más agradable que la agresividad para ganarse los recursos que quiere.

Y lo más importante, enseñar unas órdenes básicas nos permite pasar un tiempo agradable y divertido con nuestra mascota. No dejemos que nuestro perro se aburra… ¡es esencial motivarle y darle trabajo que hacer!

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