ESCOCIA Y LA LIBERTAD DE WILLIAM WALLACE


Escocia lleva siglos gritando libertad. Seguro que muchos habéis visto braveheart y recordais a William Wallace al final de la película gritando “LIBERTAAAAAAD”. Y en esto siguen los escoceses, la mayoría aún gritando libertad. Pero no hablo de nacionalismos, de sentimientos independentistas ni de ninguno de esos temas tan controvertidos. Hablo de libertad. De libertad individual. De esa necesidad de sentirnos libres para tomar nuestras propias decisiones, para equivocarnos y rectificar. Libertad para expresarnos. Libertad para pensar. Libertad para sentir.
Y en este punto no puedo estar más de acuerdo con William Wallace (aunque yo soy un poco más de Robert de Bruce ahora que soy escocesa adoptiva jiji). Todos merecemos libertad y esto engloba mucho mucho más que el simple hecho de no estar atados con una correa.

Existen en el mundo del bienestar animal unos principios básicos llamados las cinco libertades.
Estas cinco libertades exigen que los animales estén:
libres de hambre y sed; libres de dolor y enfermedad; libres de estrés físico y térmico; libres de miedo y distrés; libres para realizar los comportamientos normales de su especie.
Estas cinco libertades se aplican fundamentalmente en animales de granja. Pero pensad un poco en la última de ellas… ¿realmente permitimos a nuestros animales ser libres para realizar las pautas de conducta propias de su especie?

Existen muchos métodos de adiestramiento y no voy a negar que varios de ellos obtienen resultados, pero algunos los obtienen incumpliendo una o varias de las cinco libertades. Os recuerdo un par fundamentales para el bienestar: libres de miedo y distrés y libres para expresar su comportamiento normal. Quiero que mi mascota aprenda conmigo, quiero que mi mascota sea libre para decidir amarme si lo merezco, no quiero que mi amigo me obedezca porque tiene miedo, porque está reprimido, porque no quiere sufrir consecuencias desagradables.
Él debe tener la opción de elegir, es nuestra responsabilidad darle la opción de elegir, evitarle todo el miedo y sufrimiento innecesario, darle la libertad de ser feliz… os aseguro que vuestra mascota siempre elegirá estar a vuestro lado y haceros felices, pero a mí me gusta que eso sea algo que libremente decidan ellos. Y con esto no digo que no haya que poner límites, normas o hacer alguna corrección. Lo que digo es que debemos darles opciones para que elijan el comportamiento a realizar, si no queremos que muerda los cojines vamos a ofrecerles una alternativa apetitosa en vez de un grito y frustración.
Lo que digo es que a la hora de educar, enseñar y corregir no debemos dejar nunca de lado sus emociones.

Salid al campo y soltad esas correas, dejad que los perros sonrían disfrutando de su libertad, que ellos al contrario que nosotros nunca confunden con egoísmo, nuestra libertad acaba donde empieza la del otro, y en nuestro ejercicio de esa libertad no debemos olvidarnos de las personas que queremos y nos quieren. Para ellos está claro, deben ser libres para meterse en los charcos, hacer agujeros en la tierra, llenarse de barro y revolcarse en el campo, relacionarse con otros, ladrar, jugar… en definitiva realizar las pautas de comportamiento de su especio. Lo sabes tan bien como yo, por muy libre que se sienta (con esa carita de felicidad que ponen) y mucho que corra, siempre va a dar la vuelta y volver a por ti. Porque es libre de hacerlo y libremente desea estar contigo.
                                                                    Un abrazo desde Escocia.
 

More

OFERTA

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *