A MI GATO, A MI GATO… LE DUELEN LOS RIÑONES



Todos los esclavos humanos o los amantes de los adorables mininos sabemos que el aparato urinario de los gatos es muy sensible y que puede generar muchos problemas de salud del gato y muchos quebraderos de cabeza del sufrido humano.
Aún es mayor el riesgo cuando hablamos de gatos persas ya que esta raza es muy susceptible a padecer enfermedades urinarias.

Y os preguntaréis… vale, pero… ¿qué tiene que ver esto con el comportamiento de mi lindo gatito?

Y ahí es donde entro yo para responder: ¡pues puede que mucho! Y es que dos de los principales factores de riesgo en el padecimiento de enfermedades de las vías urinarias en gatos son el estrés y esa manía tan suya que tienen los felinos de no beber apenas agua.

 Vamos por partes… ¿os parece?


¿Qué por qué los gatos parecen tener alergia al agua? ¿No les gusta bañarse? ¿No les gusta beber?

Puede que sea porque el que se cree que es su antepasado es un gatito del desierto. Sí, sí, del desierto.
Ahora es cuando empezamos a entender que se alimenten de presas pequeñitas y que no beban tanto como un perro ¿eh?
El caso es que no beber agua afecta a los riñones, bien lo sabemos todos y el caso de los gatos no iba a ser una excepción. Por eso si queremos prevenir es importante buscar una manera de que el gato beba más agua.

Algunos consejos:

  • comida húmeda a su disposición (cuidado con la ganancia de peso)
  •  buscar alternativas atractivas a un cuenco con agua (les suelen gustar las corrientes de agua: grifos, fuentes de decoración, etc). 


Cada gato es un mundo, ¡pon tu imaginación a funcionar y busca lo que le encante al tuyo!

Y por otro lado el estrés… ay, el estrés… ¿qué os voy a contar yo del estrés en los gatos? ¡Ellos! ¡Que están todo el día durmiendo! Que parece que nada les afecta, que han alcanzado el nirvana… Sí, lo sé. Pero resulta que ellos, precisamente ellos, son extremadamente sensibles al estrés.
Y el estrés es una cosa muy mala que va a causar trastornos de conducta, bajada de las defensas y es la causa de muchos, muchísimos problemas orgánicos.

¿Y cómo desestresamos a un gato?
 Cuidado con los cambios… y enriquezcamos su ambiente (hablar de cómo enriquecer el ambiente de un gato requiere artículo aparte… si os interesa no tenéis más que pedirlo por esa boquita).

Y además, nosotras contamos con una herramienta estupenda para ayudar en estos problemillas ¿lo imaginais? Sí, la homeopatía y las flores de Bach asociadas a unas pautas de modificación de conducta (a veces de la conducta del gato y a veces de la conducta del dueño jeje) tienen resultados espectaculares.

¿Y cómo me entero yo de si mi gato está empezando a padecer algún problemilla urinario?

Lo primero que va a manifestarse seguramente serán cambios en la conducta: tristeza, apatía… el gato suele beber y orinar más de lo normal (sí, ahora va y le da por beber), y la eliminación fuera del arenero será seguramente lo que más molesta al dueño y le hace buscar una solución. 
Borja andrés nos hace estos dibujos tan chulos

¿Un consejo? Siempre, siempre, siempre que veas síntomas que te hagan sospechar consulta primero con tu veterinario.
A pesar de que en un 60% de las ocasiones los problemas son lo que los veterinarios conocemos como Cistitis Idiopática Felina (queriendo decir con esto de idiopática que no sabemos por qué narices aparece, bueno yo casi que sí lo sé…¡por estrés!), lo primerisimo de todo antes de empezar a tratar cualquier problema de comportamiento es asegurarnos de que no hay una causa orgánica detrás de todo ello.
Así que visita al veterinario y una buena revisión.
No es cosa de broma, los problemas urinarios y sobre todo la insuficiencia renal son muy comunes en gatos y pueden llevarlos a la muerte…más vale pasarnos de precavidos.


Y si el problema está en lo emocional entonces… aquí estamos nosotras para ayudaros.


Un abrazo para humanos y felinos,




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