¿DE DÓNDE VIENE MI GATO?: Antecesores y domesticación.


Mucha gente cree que los gatos son seres enviados de otro planeta para enseñarnos a nosotros, pobres humanos que ni de lejos estamos a su altura, las verdaderas cosas importantes de la vida. Ya sabéis, hacer la croquetilla, acicalarse sin pudor, siestas infinitas… ¡la salsa de la vida! 
 Pero otra mucha gente no está de acuerdo y piensan que los gatos, igual que todos los demás seres en este planeta, son una especie que está sujeta a las reglas de la naturaleza y que ha seguido el camino de la evolución (ayyy, si de verdad conocieran a los gatos…).


El caso es que esta gente que no cree en la teoría del origen extraterrestre de los mininos ronroneadores ha encontrado lo que podría ser el origen de los mismos en el planeta Tierra y ha estudiado su evolución y el proceso de la domesticación. Resulta que había una vez un felino que vivía en un desierto africano y que vió en el hombre la oportunidad de tener esclavos gratis, comida y siestas al solecito sin que la dura vida del desierto les impidiera sus tres cuartas partes del día de sueñecito ligero. Vale, vale, no fue exactamente así, pero bien podría haberlo sido conociendo a estos gatitos nuestros…

El origen del gato doméstico se ha situado clásicamente a partir de un antecesor que tiene mucho, y a la vez ya no tanto, que ver con nuestro Felis silvestris catus, y sí es un gato del desierto (que aún puede encontrarse si sabéis donde buscar y tenéis paciencia, porque son tímidos y escurridizos) cuyo nombre científico es Felis silvestris lybica. Resulta que este animalito es nocturno y de hábitos solitarios (¿os suena que ya hablamos algo de esto cuando hablamos del comportamiento social de los gatos?), así que sí, efectivamente, nuestros mininos eran en un principio nocturnos y solitarios pero la domesticación, amiguitas y amiguitos, es capaz de cambiar muchas cosas. En el caso del mencionado gato montés africano, la hembra comparte el territorio con sus crías hasta que éstas se independizan (esto no es muy nuevo en la etología de los mamíferos). 

La comunicación entre los individuos es olfativa, utilizando la orina para marcar...pobres gatitos y a nosotros no nos gusta que nos comuniquen sus quejas en los sofás o en la almohada o en nuestra ropa…cómo somos los humanos, no entendemos nada de nada…


La alimentación de felis silvestris lybica consiste en la caza de presas variadas y de pequeño tamaño, como micromamíferos, aves, reptiles, anfibios o insectos. Y esto explica porque nuestros dulces mininos comen varias veces en pequeñas dosis en vez de como sus amigos los perros que pueden devorar todo lo que les ofrezcas en tan solo unos segundos.

Sin embargo, actualmente se cree que su origen bien podría estar en otro gato salvaje que vive en Oriente medio, tendremos que seguir las investigaciones y ver a qué conclusión nos llevan. En cualquier caso, el gato doméstico está muy cercano genéticamente a otros muchos gatos monteses pudiendo incluso reproducirse entre ellos… Sea como sea, los hábitos de los felinos monteses en libertad explican muchas cosas sobre la etología del gatito que cada uno tenemos en casa… corrijo, del que a cada uno nos tiene en casa.

Si bien buena parte del etograma del actual gato doméstico puede explicarse conociendo a su antecesor (los hábitos de caza y alimentación, la preferencia de actividad nocturna, la tendencia a no beber apenas agua, etc), hay otras cositas que la domesticación ha cambiado y moldeado. La domesticación es un proceso que implica no sólo cambios en el comportamiento si no también cambios genéticos de las poblaciones, que requieren de varias generaciones. 
El gato se domesticó (o nos hizo creer que lo domesticábamos) hace unos 10000 años en Oriente Medio y al parecer la decisión fue suya (¿cómo no?) ya que se acercaron a los humanos atraidos por la cantidad de roedores que a su vez eran atraidos por las despensas de comida y los restos de basura de las comunidades de personitas. 
 Asi que a todos nos benefició el trato, ellos tenían comida fácil y nosotros teníamos menos ratones que se comieran las provisiones.

Vengan de donde vengan la cuestión es que son adorables ¿no? Ahora el trato ya no nos beneficia como antes porque nosotros los seguimos alimentando pero ya en la mayoría de los casos no nos libran de ratones indeseados… pero bueno nos pagan con ronroneos, ¿qué más podemos pedir?

Un abrazo,

María

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