EL GATO QUE SE VOLVIÓ LOCO: Agresividad redirigida


Muchas veces oímos historias de gatos que de repente un día sin razón aparente se vuelven agresivos. Un gato que se volvió loco y empezó a atacar a su propietario. Quizá por eso mucha gente dice que no se fía de los gatos. Por eso quizá suele decirse que son tan impredecibles.
Pero, ¿realmente hay gatos que un día se vuelven locos y ya está? Normalmente detrás de un ataque que a nosotros nos parece injustificado hay en realidad un motivo. Sólo que los humanos muchas veces no somos capaces de entender, de ver… o de oír.

En varias ocasiones hemos hablado de lo sensibles que son los gatos al estrés. El estrés crónico produce una bajada del umbral de tendencia a la agresividad por lo que un animal estresado puede reaccionar agresivamente a estímulos que antes no le hacían reaccionar así o que no nos parecen suficientemente intensos para provocar tal comportamiento. Cuando un animal está estresado, dolorido o incómodo está más irritable… bueno, es lógico, a mí también me pasa ¿y a vosotros? El caso es que nosotros podemos no darnos ni cuenta de que el gato reacciona así porque está estresado… al fin y al cabo el estrés gatuno puede estar generado por algo a lo que nosotros damos tan poca importancia que nunca se nos pasaría por la cabeza que esa pueda ser la causa…
 

Hace poco alguien me pidió mi opinión sobre un gato que empezaba a mostrarse agresivo sin que hubiese sido así antes en todos sus años de vida. Pregunté qué había cambiado… y me dijeron que el perro de la familia, su amigo, acababa de morir. Emociones de los animales, ¡qué poca cuenta nos damos a veces!
Pero no es necesario que el gato sufra estrés crónico para que pueda reaccionar con agresividad en un momento dado.

 La agresividad redirigida es un problema conductual en los gatos que explica un porcentaje importante del total de agresión hacia humanos por parte de la especie felina. Esto no quiere decir ni mucho menos que todos los gatos vayan a manifestarlo en algún momento. Hay gatos que tienen tendencia a ser más agresivos y otros muchísimos que nunca lo serán. Pero los ataques de gatos suelen asustar mucho porque son escandalosos y aparatosos. En el caso de la agresividad redirigida, como su propio nombre indica, la agresividad se manifiesta en respuesta a un estímulo pero termina siendo dirigida hacia otro estímulo diferente del que la provocó. Por ejemplo, un gato ve a otro gato desconocido paseándose por su territorio como si fuera el amo pero no puede enfrentarse a él porque está encerrado en casa de manera que al pasar su esclavo humano distraídamente por su lado el movimiento hace que el gato reaccione y descargue toda esa agresividad sobre él. Claro, ¿para qué están los esclavos humanos si no?

La agresividad redirigida normalmente se manifiesta en forma de brotes agresivos muy intensos y prolongados en el tiempo. Es como si el gato fuera acumulando toda esa agresividad y sumándole la frustración de no poder alcanzar su objetivo hasta que explota contra lo que tiene más cerca. Son ataques muy aparatosos y creedme que dan mucho miedo
 
 


¿Qué hacer ante una agresión como esta? 

Lo que debe hacerse es utilizar una manta, toalla o similar para coger al gato, lanzarla sobre él y envolverlo en ella de manera que podamos manejarlo sin mordiscos ni arañazos (que lo intentará, lo aviso). A continuación hay que encerrarlo en una habitación tranquila y a oscuras procurando que tenga allí todo lo necesario: agua, comida, arenero… 
 No pretendo asustaros pero la agresividad en algunos casos puede prolongarse unos días… Os preguntaréis, ¿y por qué dices que la habitación tiene que estar a oscuras? 
Cuando un gato con este problema de comportamiento ha llegado a este estado cualquier estímulo puede hacerle reaccionar y por ello debemos procurar que esté expuesto a poca estimulación sensorial hasta que se calme. 

Y, por supuesto, cualquier problema conductual (especialmente si se trata de agresividad) debe ser revisado por un profesional así que no dudéis en contactar con un etólogo para decidir las pautas a seguir.  http://www.caniscat.es/p/blog-page_24.html
Recordad que muchas veces lo que provoca a un gato puede ser imposible de discernir por un humano (una luz demasiado intensa, un ruido, etc). Nuestras percepciones sensoriales son muy, muy diferentes.
Los gatos son seres especialmente sensibles. Por eso los gatos son tan especiales.
Seguimos aquí para ti. 
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Un abrazo,
María

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