ESAS MOLESTAS (Y PELIGROSAS) ESPIGAS



Llega el buen tiempo, la primavera y todas esas maravillas. El campo florece, el sol brilla… y aparecen las dichosas espiguitas que tantos y tantos problemas pueden dar a nuestros perros.
¿Quién de los que pasea a menudo por el campo con su amigo peludo no ha maldecido alguna vez a las espigas? Y es que por muy inofensivas que parezcan se agarran al pelo de nuestros animales como si de un clavo ardiendo se tratara y a partir de ahí el problema no ha hecho más que empezar.
 
Porque las espigas, nuestras enemigas las espigas, se clavan en la piel y pueden abrirse camino casi por cualquier sitio creando una fístula que como poco nos va a suponer una visita al veterinario (una digo en el mejor caso, normalmente termina en sucesivas visitas) si es que no hay que dormir al perro para poder sacar esa maldita espiguita de su escondite, claro. Os voy a decir un secretito, a los perritos que les hurguen en las heridas les duele… y mucho, muchísimo. Igual que a nosotros. Y, ¿qué os puedo contar de nariz y orejas? A los que estamos acostumbrados al campo se nos encienden todas las alarmas cuando el perro empieza a estornudar o a sacudir la cabeza… porque claro, si las espigas no respetan ni la piel (sobre todo en los espacios entre los dedos), ¿cómo van a respetar los orificios corporales?
 
 

 
Consejo antiespigas de Caniscat:

En primer lugar, intenta evitar que tu amigo corretee por campos llenos de espigas, la prevención es siempre la mejor herramienta. Pero claro, muchas veces esto no es suficiente, porque las espigas llegan siempre hasta donde menos te imaginas…

Bien, pues cuando llegues a casa REVISA bien al peludo o peludos en cuestión. Especialmente la zona interdigital de las cuatro patitas y las orejas y alrededores. Si notas que se lame mucho alguna zona del cuerpo, le duele un oído o estornuda más de la cuenta no pienses eso de “bueno si para mañana no se le ha pasado lo llevo al veterinario”. Las espigas pueden avanzar mucho en unas horas y cuanto más profunda esté más difícil y doloroso será sacarla.
 

 

¿Alguna ayudita natural previa o en el camino al veterinario? Me alegro que me hagas esa pregunta…

SILICEA: Es un medicamento homeopático especialmente recomendado para la expulsión de cuerpos extraños y para la curación de heridas supurantes que además nos va a ayudar en la cicatrización. Dásela al paciente canino en una dilución 200 CH (tres granulitos cada media hora al principio y luego ir espaciando las tomas) para ayudar a la expulsión de la espiga y luego dos veces al día hasta que haya cicatrizado completamente.


HEPAR SULFUR Y PYROGENIUM: estos dos medicamentos son los medicamentos indicados en procesos supurativos, para eliminar el pus y frenar la inflamación. Se utilizan a dosis bajas o medias (recomiendo una dilución 7 o 9 CH, tres gránulos tres veces al día) para favorecer la supuración hacia el exterior y sacar el pus acumulado. ¡Pero ojo! Si el problema lo tenemos en una zona de difícil supuración o donde la salida del pus pueda estar obstruida debemos utilizar dosis altas (30CH) que lo que hacen es favorecer la reabsorción de esa supuración.

Esperamos de verdad que no os haga falta echar mano de estos consejos, pero ahí os lo dejamos por si acaso…

¡Vigilad las espigas y disfrutad de vuestro compañero de vida canino!

 

 

More

OFERTA

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *